No solo del toque…vive el fútbol
Muchos pasajes de la
Biblia nos llevan a relacionar nuestras realidades con discursos retóricos de
sus sagradas escrituras. Mateos 4:4 nos explica como Jesús le hace entender que
existen cosas importantes más allá de lo material y tangible, como el honor, la
verdad, la biodiversidad, el respeto, etc. Cristo lo resume en “No solo de pan
vive el hombre”.
En el fútbol, específicamente, el venezolano, vivimos una realidad, que llevada a ese famoso pasaje bíblico, está al revés.
Tenemos una evolución innegable en la concepción del juego, en la utilización de sistemas, formas de entrenamientos, preparación de entrenadores, formación de jugadores e incluso enfrentamientos amistosos con equipos del primer nivel.
El juego ha mejorado, y se ve reflejado en el nivel de los exponentes del fútbol local en la Vinotinto. Los partidos de fútbol del torneo local han mejorado su nivel, en la cancha, pero el espectáculo del fútbol nacional sigue siendo pobre.
Muchos pensarán que me encuentro en una incongruencia, sin embargo hay que dejar muy claro que un torneo de fútbol no se basa solo en el juego, 11 contra 11. Hay muchos elementos que forman parte de los certámenes.
Tenemos la pasión, el gusto por el juego, el nacionalismo por nuestra Vinotinto, pero nos falta lo material, lo tangible, lo organizacional. Tenemos una Copa Venezuela que no es televisada ni por TV Regional, salvo la final.
Tenemos una Primera División en la que sólo dos equipos pueden sobrevivir sin el apoyo del Gobierno (Táchira, Caracas), probablemente Mineros pueda, no estoy seguro. Tenemos estadios de “primer nivel”, pero que solo ofrecen comidas grasientas y bebidas a precios exorbitantes, y baños deplorables, sin estacionamientos, etc.
Tenemos que un partido inicia con 30 minutos de retraso porque un equipo tuvo que viajar en carretera, cambiarse en el autobús y bajar con medias arriba listos para el pitazo.
Tenemos que los sorteos de las competiciones no son públicos, y si un equipo no está conforme “se repite”, como cuando éramos niños y queríamos el mejor tazo (Para los que lo recuerdan) y hacíamos todo por repetir ese tonto juego.
Tenemos una Segunda División con contratos ficticios, donde el 60% de los jugadores se dedica a otra actividad económica para vivir.
Tenemos estadios vacíos, pero ¿Por qué? No se le ofrece al fanático más que 22 tipos luchando por tres puntos en una cancha. El aficionado necesita más que eso.
Tenemos una selección nacional que ha evolucionado en cuanto a su organización, resultados y forma de trabajar, pero que representa una visión disímil a la realidad del fútbol nacional. Podríamos ir al Mundial, pero pasarán muchos años para regresar si el balompié local no se revoluciona.
Tenemos una Federación Venezolana de Fútbol que recibe cantidades exorbitantes por vender sólo tres cupos de transmisión televisiva. Tenemos una FVF con más períodos que Chávez y sus dos últimos predecesores. Eso tenemos.
En el fútbol de
Alemania, por citar un ejemplo, aprendieron, y antes de tener ese buen toque que
vemos hoy en sus equipos y su selección, esas enormes transmisiones, esos
grandes espectáculos, esos estadios a reventar desde el primero de la tabla
hasta el último, pensaron en que debían mejorar las formas, porque no solo del
toque vive el fútbol.
En twitter: @Avasquezzz
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