Brasil 2014 y la evolución del fútbol
El fútbol no ha cambiado. Ha evolucionado. Ayer,
el 10 (Lionel Messi) debió definir y llenarse de gloria, pero es
mejor servir para que el seis (Ángel Di María) destrabara en 118 minutos un
juego más que difícil para Argentina (1-0 Suiza).
La diferencia entre correr y correr bien suele ser
la misma que hay entre tener el balón y utilizar el balón. Dí María utilizó su
velocidad y resistencia para ubicarse a pierna cambiada (por la derecha para
disparar de zurda), y tener fortaleza mental para pegarle de primera y
colocado. Crack.
Bélgica mantuvo su cartel de equipo prometedor y
tuvo que competir con una pared como Tim Howard, quien no fue suficiente para
el cansancio norteamericano y lo desacertado de sus delanteros, que pudieron
liquidar.
El balompié nos deja atónitos con sus avances, por
necesidad o por estética. Más por la primera. La era del “falso
nueve” es sólo la diversificación del verdadero seis o enganche. El mismo que
entra y sale del área, retrasa y defiende, o espera y liquida. Se puede ver en
Robin Van Persie, Bryan Ruiz, Shaquiri y Di María.
Los verdaderos delanteros de área han quedado para
el apuro. El fútbol moderno ha exigido a los equipos tener más arquitectos y
menos obreros. Aunque al final todos se pongan el casco. Los Fred, Jo, Lukako y
Klose (centro delanteros) no ha tenido incidencia alguna o por lo menos han
protagonizado cuando la premura lo apremia.
El fútbol ha acortado tantas distancias que cinco
duelos de octavos de final han culminado en dos horas o más (primera
vez que sucede desde que los mundiales implementaron el formato actual en 1986)
y las ocho selecciones que siguen en competición fueron las ganadoras de sus
respectivos grupos en el Mundial (primera vez que pasa desde que se implementó
el formato de 32 equipos en 1998).
El jugador de hoy necesita más físico y más mente
que el de antes, y lo tienen, es por ello que vivimos el mejor Mundial de los
últimos tiempos y los cuartos de final más parejos que hayamos visto.

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