Así son las finales...Chita sabía eso

Zamora consiguió su primer título en el fútbol profesional venezolano, luego de vencer 2-1 al Deportivo Anzoátegui en Puerto La Cruz (3-2 global), pero Noel Sanvicente se alzó con su sexta corona como director técnico (Más ganador de la historia), puesto desde el cual nunca ha perdido un partido de final, por lo que nadie más que él sabe cómo se juegan estas instancias y esa sabiduría fue aprovechada.
Existen situaciones en las que un individuo triunfa por el error del otro, por su propia virtud o porque su virtud fue ocasionar el error del otro y explotar lo mejor de sí.
Basados en lo anterior, y sin menospreciar la eficiencia de la dupla que convirtió el 80% de los goles de Zamora (Torres-Falcón), Anzoátegui afrontó la vuelta sin Javier López y Evelio Hernández, ausencias calculadamente aprovechadas por "Chita", pero también mal administradas por Juvencio Betancourt, tácticamente hablando.
Ante la baja de López, Danz alineó con Di Giorgi y Fuenmayor al centro; Johny Mirabal a la derecha; y Jolvis Granados (Central natural) a la izquierda.
Muchos se preguntaron, y me incluyo, ¿Por qué Fuenmayor y Granados no salieron en sus posiciones naturales, izquierda y central, respectivamente? Ese error táctico costó mucho, y no sólo lo digo yo, lo confirmó Betancourt al intercambiar inmediatamente a ambos jugadores tras la caída del segundo gol zamorano.
¿Qué aprovechó Zamora con eso? Con Fuenmayor en la zaga, la proyección por la izquierda fue nula, por lo que el juego aurirrojo se centró en el sector derecho, desbalance que le permitió a los de Barinas aprovechar los espacios que dejaba Mirabal, o en su defecto, los que dejaba Luis Sierra en el centro por relevar a Mirabal.
El primer gol cae por el centro, pese al mal despeje de Di Giorgi, Torres había ganado mucho espacio en el centro. El segundo tanto cae por la derecha, lugar por el que quedaron numerosos espacios debido al desbalance anteriormente mencionado.
Ciertamente, la ausencia de Evelio Hernández afectó al equipo anzoatiguense, sobre todo, ante la presencia de Gabriel Torrez y Pedro Ramírez (Dio el pase del segundo gol), este último líder en asistencias de la temporada.
El desgaste y la ansiedad empezaron a pasar factura, y eso se reflejó en la falta de ideas de Rolando Escobar y la dificultad del Anzoátegui de pisar el área contraria con pelota dominada, característica a la que se acostumbró el Danz durante todo el torneo y que Zamora supo contrarrestar muy bien en la final. "Chita", como todo "zorro viejo", aprendió del gol recibido en Barinas y aumentó el número de piernas en su cuarto de cancha que tanto le generó problemas en la ida.
El gol del Aurirrojo, que lo intentó a pelota parada y con centros por ambos costados, llegó tras la recuperación, elaboración y culminación de un mediocampista natural, que se hizo fuerte como defensor central en el torneo. Giacomo Di Giorgi.
Ese tanto, sin duda, fue un envión anímico para el equipoy para los 30 mil 500 asistentes, pero para mí, también fue un claro mensaje de que de mitad de cancha para adelante, ya nada se podía hacer. Sanvicente le ganó el mano a mano a Betancourt. Así son las finales, golpe a golpe, sin tiempo para más.
No me queda más que felicitar al Zamora por bordar en su escudo la primera estrella como monarca del balompié rentado nacional y al Deportivo Anzoátegui, que cuajó la campaña más exitosa de su historia con el título del Apertura, la Copa Venezuela y el subcampeonato de la zafra. Ambos fueron los mejores planteles de la temporada, y la final fue digna de ellos.

En Twitter: @Avasquezzz

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